de agarrar el alambre de espino
con las manos,
de luchar a pesar del dolor.
La satisfacción de haberlo intentado,
hasta el último respiro,
hasta los estertores de la muerte.
La satisfacción
de morir con orgullo.
No sucumbir,
no lamentar.
Vivimos poco y con miedo,
con miedo a tener miedo
escondiéndonos,
huyendo de la amenaza.
Encontraremos el punto
en el que liberarnos del miedo.
Unidos.
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