Yo me destruyo, tú me jodes.
Nadie lo hace como tú.
Recompongo el absurdo collage
con los trocitos de mi, de ti, de nosotros que has ido tirando.
Las sábanas huelen a odio,
la mañana huele a humo.
Y la noche sabe a fuego.
Besos que saben a sal
ojos homicidas
ahogamiento entre tus brazos,
quemazón con tus caricias.
Eres lo más tóxico que
me ha pasado nunca, amor
Eres mi dosis de arsénico diaria.